La exposición de Blancpain Ladybird Legacy

Ladybird Legacy es la primera exposición que recorre el papel y la influencia de las mujeres en la historia de Blancpain. A través de una selección de relojes Ladybird vintage y otras piezas, reúne creaciones excepcionales de Blancpain, entre ellas relojes, objetos preciosos y accesorios.

Una mujer de trascendencia

Berthe-Marie “Betty” Fiechter nació en Villeret en 1896, en el seno de una familia humilde estrechamente vinculada a la relojería. Se incorporó a Blancpain siendo adolescente y pronto se convirtió en una figura indispensable para Frédéric-Emile Blancpain, miembro de la séptima generación de la familia propietaria. Con el tiempo, asumió responsabilidades en la gestión del taller y en la dirección comercial. No era una heredera: el lugar que acabaría ocupando al frente de Blancpain fue uno que conquistó por méritos propios.

Cuando Frédéric-Emile falleció en 1932, Betty y el director comercial, André Léal, tomaron la audaz decisión de endeudarse considerablemente para adquirir la compañía, en plena Gran Depresión. En 1933, se convirtió en copropietaria de Blancpain. Tras la repentina muerte de Léal en 1939, pasó a estar al frente de la firma en solitario, guiando a Blancpain durante la Segunda Guerra Mundial. Su trayectoria y liderazgo empresarial resultan aún más extraordinarios si se tiene en cuenta que faltaban más de tres décadas para que las mujeres suizas obtuvieran el derecho federal al voto, en 1971.
 

Betty Fiechter

Por encima de todo, comprendió el potencial creativo de la relojería femenina. Bajo su liderazgo, los movimientos mecánicos miniaturizados se convirtieron en una especialidad de Blancpain. Reducir su tamaño no suponía únicamente un logro técnico: ofrecía a los diseñadores una mayor libertad para experimentar con joyas, materiales y formas, convirtiendo la miniaturización en un nuevo territorio para la creatividad.

Cuando se retiró en 1968, dejó tras de sí mucho más que una compañía de éxito. Había contribuido a forjar una cultura basada en el ingenio mecánico, la independencia y la libertad creativa, valores que acabarían convirtiéndose en pilares de la identidad de Blancpain.

Todo comienza con algo diminuto

En 1956, Blancpain presentó el primer reloj Ladybird. En el interior de su caja esférica se escondía un logro extraordinario: el movimiento mecánico redondo más pequeño de la historia de la relojería. Tras sus reducidas dimensiones había un extenso trabajo de investigación y la firme convicción de que un reloj femenino merecía la misma ambición mecánica que los destinados a los hombres. Fiel a su compromiso con la gran tradición de la relojería mecánica, Blancpain nunca ha producido un reloj de cuarzo a lo largo de su historia.

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R52/R55, el movimiento redondo más pequeño del mundo

La ambición de Blancpain con el Ladybird Bullet de 1956 era tan audaz como innovadora: crear no solo el movimiento mecánico redondo más pequeño del mundo, sino también uno capaz de ofrecer una fiabilidad excepcional. El resultado fue un auténtico triunfo de la miniaturización. Con un diámetro de apenas 11,85 milímetros, el calibre original Ladybird combinaba unas dimensiones récord con una notable robustez, gracias a dos innovaciones clave.

La primera consistió en la incorporación de una quinta rueda al tren de engranajes. Mientras que un movimiento mecánico convencional cuenta con cuatro ruedas, desde el barrilete hasta la rueda de segundos, la solución ideada por Fiechter fue añadir una rueda adicional que permitía controlar la fuerza transmitida al escape y reducir las dimensiones generales del calibre. La segunda innovación fue la integración de un sistema de protección contra impactos para el volante, un elemento que la mayoría de los movimientos de tamaño reducido de la época omitían, comprometiendo así su durabilidad. Blancpain logró adaptar estas protecciones a las diminutas dimensiones del calibre Ladybird, dando lugar a un movimiento extraordinariamente compacto, apenas del tamaño de la yema de un dedo y, a diferencia de muchos otros calibres pequeños de su tiempo, verdaderamente robusto y fiable.

Actualmente, el R52/R55 sigue siendo el movimiento mecánico redondo más pequeño del mundo jamás producido en serie.

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En el momento de su lanzamiento, Blancpain presentó el Ladybird como un auténtico “milagro técnico”. Presentado en la Feria Suiza de Muestras de Basilea de 1956, fue descrito como una creación capaz de reunir “toda la precisión y fiabilidad de un reloj de tamaño convencional” en un volumen sin precedentes.

Conocido internamente como “the bullet” (la bala), el Ladybird original destacaba por su extraordinaria sobriedad: esférico, puro y prácticamente desprovisto de ornamentación. Su diminuto corazón mecánico pronto ofrecería a los diseñadores una libertad extraordinaria, permitiendo que el tiempo se trasladara a brazaletes, joyas, anillos y otras formas inesperadas.

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Cerca de una treintena de estas creaciones históricas, conservadas de manera excepcional en los archivos de Blancpain, se reunirán por primera vez en una exposición itinerante dedicada al universo Ladybird. En 2026, la muestra viajará a Blancpain Nueva York (del 14 al 20 de septiembre), Blancpain Shanghai Xitiandi (del 17 al 27 de septiembre), Blancpain Paris – Faubourg Saint-Honoré (del 8 al 23 de octubre), Omotesando Standby Gallery en Tokyo (del 17 al 25 de octubre), y al Youthquake Building en Seoul (del 11 al 15 de noviembre). En 2027 habrá nueva localizaciones.

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