Blancpain Lady B
Pequeño. Esférico. Mecánico.
Con motivo del 70º aniversario de la colección Ladybird, Blancpain rinde homenaje al Ladybird Bullet de 1956. Esta histórica creación femenina fue concebida por Blancpain bajo el liderazgo de su CEO, Betty Fiechter, primera mujer al frente de una manufactura relojera suiza. El Ladybird Bullet marcó un hito en la historia de la relojería al albergar el movimiento redondo más pequeño del mundo de su época. Hoy, el nuevo Blancpain Lady B perpetúa el legado de miniaturización mecánica de Blancpain.
Blancpain Lady B. Una idea que nace en 1956
Blancpain Lady B no es una reedición. Es una reinterpretación contemporánea de una idea tan sencilla como audaz nacida en 1956: integrar la alta relojería en un objeto del tamaño de una joya. Fiel al espíritu del Ladybird Bullet, retoma su concepto fundacional sin reproducir sus líneas. Esta visión ha guiado todo el desarrollo del reloj. Su arquitectura se ha concebido en torno al calibre automático 615 de Blancpain, cuyas especificaciones técnicas se tuvieron en cuenta desde el inicio del proyecto. La caja esférica, el cristal de zafiro, el realce pulido, la correa pasante integrada en la caja y la estanqueidad fueron desarrollados de forma simultánea para albergar el movimiento en un volumen sin precedentes. No se asemeja ni a un reloj redondo tradicional ni a un reloj de cualquier otra forma. Su correa, integrada en el diseño, atraviesa directamente la caja sin asas ni elementos de fijación visibles. Concebido desde el volumen más que desde la superficie, Blancpain Lady B es una auténtica burbuja mecánica: un objeto escultórico pensado para llevar en la muñeca.
La B de Bijou
Ni simplemente un reloj, ni simplemente una joya. Al igual que el Ladybird Bullet que le precedió, Blancpain Lady B escapa a cualquier clasificación sencilla. Es un reloj. Es una joya. Es un objeto de diseño. Y, sin embargo, bajo esta aparente simplicidad se esconde una convicción que guía a Blancpain desde 1735: un reloj debe ser, ante todo, un reloj. Su valor no se revela de forma inmediata. Ningún engaste recubre la caja. Ninguna esfera de nácar adorna la esfera. Blancpain Lady B se descubre a quien lo lleva y a quienes saben observar más allá de lo evidente. Tras su apariencia depurada late un calibre de manufactura decorado según los más altos estándares de la alta relojería.
Un reloj concebido en volumen:
2,9 cm3
Mientras que un reloj tradicional se define por su diámetro, Blancpain Lady B se define por su volumen: 2,9 centímetros cúbicos. Una medida poco habitual en relojería, pero perfectamente adecuada para un objeto concebido en tres dimensiones, más modelado en el espacio que dibujado sobre un plano. Con 19 mm de diámetro y 13,2 mm de grosor, cabe en la palma de la mano como un guijarro pulido. Su forma invita de manera natural al tacto. Sostenerlo es una experiencia sensorial en sí misma: bajo los dedos, la masa oscilante cobra vida y una sutil vibración recuerda que en su interior late un corazón mecánico.
El acabado de los detalles más pequeños
Disponible tanto en acero inoxidable como en oro rojo de 18 quilates, la caja de Lady B está íntegramente acabada a mano. Los acabados pulidos, satinados y micro arenados se realizan de forma sucesiva sobre un reloj ya ensamblado, protegiendo cuidadosamente cada superficie antes de intervenir en la siguiente. Incluso los grabados no se confían exclusivamente al láser. Se mecanizan mediante herramientas de corte mecánico para alcanzar la profundidad, la precisión y la calidad de acabado exigidas por la Manufactura. Blancpain Lady B nos recuerda que, en relojería, la complejidad no reside únicamente en las complicaciones mecánicas. También puede encontrarse en la búsqueda de la perfección de un objeto de apenas 2,9 centímetros cúbicos.
El corazón de Blancpain Lady B
El calibre Manufactura 615 que anima el Blancpain Lady B mide 15,70 mm de diámetro y 3,90 mm de grosor. Está compuesto por 180 componentes, 29 rubíes y ofrece una reserva de marcha de 38 horas. Late a una frecuencia de 3 Hz, equivalente a 21.600 alternancias por hora. Sus puentes están decorados con Côtes de Genève, reflejo del cuidado artesanal característico de la Manufactura. La geometría del fondo de caja ha sido concebida específicamente para adaptarse a la trayectoria de este rotor. Presentado en 1995, el calibre Manufactura 615 ha evolucionado de forma continua a lo largo de las décadas, incorporando avances técnicos como la espiral de silicio. Este constante perfeccionamiento ha dado lugar a un movimiento de eficacia probada, reconocido por su fiabilidad y robustez.
Un reloj que se luce como una joya
Cada Blancpain Lady B se presenta con una correa de piel de becerro de doble vuelta, disponible en siete tonalidades: blanco, moka, burdeos, azul, coral y morado. Cerrada mediante una hebilla de ardillón, se adapta de forma natural a la muñeca y transforma a Blancpain Lady B en una auténtica joya. Acompaña con la misma elegancia un traje sastre, deslizándose discretamente bajo el puño de una camisa blanca. Dialoga con una colección de pulseras y anillos o, simplemente, se expresa por sí sola. Blancpain Lady B está disponible en acero inoxidable y en oro rojo de 18 quilates.
B de Burbuja
A mediados de la década de 1950, el mundo contemplaba el futuro con una confianza casi ingenua en el progreso. Era la era atómica, que pronto daría paso a la era espacial: un periodo en el que la ciencia, la tecnología y el optimismo transformaron profundamente la cultura visual. La arquitectura, el diseño industrial, la automoción y la moda se reinventaron. Las líneas rectas cedieron su protagonismo a formas más orgánicas y fluidas. En este entorno creativo nació el Ladybird Bullet. Blancpain Lady B revive su espíritu a través de la caja esférica, herencia del lenguaje biomórfico de los años 50.
R52/R55, el movimiento redondo más pequeño del mundo
La ambición de Blancpain con el Ladybird Bullet de 1956 era tan audaz como innovadora: crear no solo el movimiento mecánico redondo más pequeño del mundo, sino también uno capaz de ofrecer una fiabilidad excepcional. El resultado fue un auténtico triunfo de la miniaturización. Con un diámetro de apenas 11,85 milímetros, el calibre original Ladybird combinaba unas dimensiones récord con una notable robustez, gracias a dos innovaciones clave. La primera consistió en la incorporación de una quinta rueda al tren de engranajes. Mientras que un movimiento mecánico convencional cuenta con cuatro ruedas, desde el barrilete hasta la rueda de segundos, la solución ideada por Fiechter fue añadir una rueda adicional que permitía controlar la fuerza transmitida al escape y reducir las dimensiones generales del calibre. La segunda innovación fue la integración de un sistema de protección contra impactos para el volante, un elemento que la mayoría de los movimientos de tamaño reducido de la época omitían, comprometiendo así su durabilidad.