MARILYN LLEVABA UN BLANCPAIN
Siete relojes. Siete colores. Siete letras.
M – A – R – I – L – Y – N.
Con motivo del centenario del nacimiento de Marilyn Monroe, el 1 de junio de 2026, Blancpain presenta Ladybird Tribute: una colección cápsula compuesta por siete piezas únicas, reinterpretadas directamente a partir del reloj joya que perteneció a la icónica estrella de Hollywood y que la Maison adquirió en 2016.
Cada pieza única lleva grabada en el fondo de caja una letra del nombre MARILYN —M, A, R, I, L, Y, N— transformando esta colección cápsula en un homenaje profundamente personal. Cada una de las siete creaciones se presenta con una correa de piel de becerro de doble vuelta disponible en uno de los siete colores exclusivos desarrollados por Pantone para conmemorar el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe e inspirados en su universo visual:
“M”: Peach Bud — un nude rosado
“A”: High Risk Red — un intenso rojo Hollywood
“R”: Black Beauty — un negro profundo y sofisticado
“I”: Star White — un blanco satinado brillante
“L”: Hot Pink — un rosa vibrante y audaz
“Y”: Golden Touch — un champán dorado
“N”: Dynasty Pink — un rosa empolvado con reflejos satinados
Marilyn Monroe llevaba un Blancpain
Mucho antes de que su existencia se hiciera pública, el reloj personal de Marilyn Monroe permaneció oculto entre las pertenencias de su legado, prácticamente olvidado.
Reapareció en 2016 durante una subasta organizada por Julien’s Auctions en Los Ángeles, como parte del patrimonio vinculado a Lee Strasberg, el legendario director del Actors Studio y custodio de parte de los efectos personales de Marilyn. Blancpain decidió devolverlo a la Manufactura de Le Brassus. Presentado públicamente por primera vez en octubre de 2019 en Nueva York, dentro de la exposición Timeless Elegance, el reloj cautivó de inmediato tanto a coleccionistas como a historiadores de la relojería.
La pieza en sí es extraordinaria.
Probablemente fabricado entre finales de los años 40 y comienzos de los 50, pertenece al lenguaje más puro del art déco estadounidense. Su caja rectangular extraordinariamente alargada evoca las líneas verticales y arquitectónicas del Chrysler Building, Rockefeller Center y Empire State Building. El engaste sigue la arquitectura de la caja, acentuando esa sensación de verticalidad estilizada.
Fabricado en platino 950, el reloj original estaba engastado con 71 diamantes talla brillante y dos diamantes talla marquesa, extendiéndose hasta sus asas articuladas. La esfera rectangular opalina presenta índices aplicados en oro amarillo y el logotipo Blancpain dispuesto verticalmente para acompañar las proporciones excepcionalmente esbeltas de la pieza. El brazalete está asegurado mediante una doble cadena de seguridad, sello distintivo de los relojes joya tipo cóctel de aquella época.
En su interior alberga un movimiento FHF 59, un calibre baguette miniatura producido por la Fabrique d’Horlogerie de Fontainemelon a partir de 1932. Con unas dimensiones de 3¾ líneas por 9¼ líneas —apenas 0,85 cm de ancho por 2,09 cm de largo— pertenecía a la generación de movimientos concebidos específicamente para relojes joya ultrafinos. El movimiento llevaba una doble firma: “Blancpain” grabado en la rueda de trinquete y “Rayville Watch Co.” sobre el puente del áncora. Ambas firmas son características
de una época en la que la Manufactura operaba bajo el nombre Rayville-Blancpain, dirigida por Betty Fiechter, la primera mujer al frente de una gran casa relojera suiza.
La historia de este reloj permanece envuelta en misterio. Marilyn Monroe no era conocida por adquirir este tipo de piezas por sí misma y, aunque abundan las teorías sobre el hombre que pudo habérselo regalado, ninguna ha sido confirmada. Hay algo, sin embargo, que sigue siendo indiscutible: la mujer más glamourosa de su época llevaba un Blancpain. Y, como ella, este reloj jamás ha pasado de moda.