Nuestro saber hacer

Un reloj de prestigio es una maravilla de la mecánica. Si tenemos en cuenta que un día suma 86.400 segundos, un reloj que como máximo se desvíe 5 segundos al día alcanza una precisión del 99,99994%. Una auténtica proeza, ya que este grado de precisión es superior al de paratos electrónicos sofisticados. Para crear uno de estos relojes hacen falta habilidades tan poco comunes como exigentes. Los relojeros y artistas que llegan a dominarlas son capaces de introducir complicaciones de difícil jecución (calendarios perpetuos, tourbillons, carruseles, cronógrafos o, repetidores de minutos, etc.) y aplicar sublimes decoraciones. 

 

En Blancpain, gracias a nuestros ingenieros, nuestros maestros relojeros y nuestros artesanos expertos en oficios artísticos, todos reunidos en el Valle de Joux (Suiza), perpetuamos las grandes tradiciones de la Alta Relojería. El respeto al legado y la tradición está presente en todo lo que hacemos, como también lo está la búsqueda de nuevos caminos. Perpetuamos la tradición, sí, pero no somos sus prisioneros. Al contrario: nuestra tradición es la innovación. Este es el principio que nos guía a la hora de crear nuevos relojes. Integramos tecnologías modernas compatibles con el saber hacer ancestral para llevar el arte relojero. a una nueva dimensión. Un ejemplo,: utilizamos el silicio para la espiral del volante en casi todos nuestros modelos. Este material ofrece un rendimiento, sunas propiedades antimagnéticas y una precisión muy superiores a las de los materiales utilizados anteriormente. También hemos innovado con el uso de titanio (para las ruedas de volante, de aleaciones especiales (para los muelles de los barriletes), de Liquidmetal® (para los medidores de profundidad de los relojes de buceo), de cerámica (para las cajas) y de tecnología de precisión para la fabricación de ruedas y piñones.

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La creación de nuevos modelos empieza en nuestros ingenieros de construcción relojera, que dan rienda suelta a su desbordante imaginación. Entre 2006 y 2018 han lanzado 43 movimientos con importantes innovaciones relojeras, entre ellas el carrusel volante un minuto, el calendario chino tradicional, el calendario perpetuo con fases de la luna dotado de ocho días de reserva de marcha, la ecuación activa del tiempo; el tourbillon volante un minuto automático con una extraordinaria reserva de marcha de 12 horas, y muchos más. La ampliación de la reserva de marcha es uno de los objetivos básicos que perseguimos en nuestras creaciones. Otro es proteger el movimiento de cualquier manipulación mediante mecanismos que, garantizan la seguridad de los ajustes durante los cambios automáticos (en el caso de los calendarios) o impiden ajustar la hora mientras la sonería está activa (en el caso de las repeticiones de minutos).

Nuestras innovaciones van más allá de los movimientos. Los correctores bajo asas, una invención patentada y exclusiva de Blancpain, eliminan la necesidad de instalar botones de corrección en la carrura de la caja, lo que permite que esta mantenga un aspecto liso y depurado. Para realizar ajustes no hace falta ninguna herramienta especial, basta con utilizar la punta del dedo. Por otra parte, la colección Fifty Fathoms luce biseles de zafiro de un color profundo, célebres por su extraordinaria resistencia a los arañazos.

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Otra dimensión de nuestro saber hacer se puede encontrar en la amplia gama de complicaciones presentes en nuestras colecciones. Los movimientos, construidos completamente in house, abarcan la totalidad de las complicaciones reconocidas en el ámbito de la relojería: calendario completo, fases de la luna, calendario anual, calendario perpetuo, ecuación del tiempo, cronógrafo, cronógrafo de ratrapante, flyback, GMT, alarma, tourbillon volante un minuto, y repetición de minutos. Y, por supuesto, diferentes combinaciones de estas complicaciones. Asimismo, en nuestro catálogo figuran complicaciones únicas de Blancpain, como el carrusel volante un minuto, el calendario chino tradicional y un calendario anual asociado a una función GMT.

Y, por si todo lo anterior fuera poco, nuestro saber hacer se expresa también a través de los oficios artísticos exclusivos. La decoración aplicada a las dimensiones reducidas de un reloj, constituye desde hace siglos una parte sustancial del patrimonio y la tradición de la Alta Relojería. En nuestros talleres de Oficios Artísticos de Le Brassus los artistas aplican técnicas como el grabado o el esmaltado a las esferas, los puentes, las masas oscilantes o el fondo de la caja (para saber más, consulte nuestra página "Oficios Artísticos"). Al igual que nuestros ingenieros, nuestros artistas tratan siempre de expandir sus límites aprendiendo y aplicando especialidades artísticas inéditas en el mundo de la relojería, como el damasquinado tradicional o las técnicas japonesas del shakudō y el binchōtan.

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