Región

El Valle de Joux, situado en la cordillera del Jura, se ha erigido con el tiempo en uno de los centros ineludibles de la relojería suiza.

Fue a mediados del siglo XVIII cuando se empezó a desarrollar la relojería en la región y cuando comenzaron a proliferar los talleres en el Valle. Esta actividad artesanal convivía con la agricultura. Los campesinos aprovechaban el periodo invernal para fabricar componentes para relojes, que luego vendían a los maestros relojeros del cantón suizo de Vaud. En 1776 se abolieron las corporaciones relojeras del cantón. El aprendizaje de la relojería se liberalizó, al igual que el mercado de los relojes. Cada vez más habitantes del Valle de Joux empezaron a dedicarse a este nuevo oficio, siempre como un complemento de la agricultura. Así nació el "campesino relojero". Durante más de un siglo, su figura dominó la región.

 

El auge de la relojería en el Valle

El final del siglo XIX marca el comienzo de la industrialización en Suiza y el desarrollo del sector relojero en el Valle. Aprovechando la amplia experiencia de los campesinos relojeros, numerosas marcas de relojes vinieron a instalarse en la región. Los campesinos abandonaron sus campos y se incorporaron a las fábricas, que proliferaban en las márgenes del lago de Joux.  Desde entonces, el sector de la relojería no ha cesado de desarrollarse en la región, a pesar de importantes embates, como las guerras mundiales del siglo XX y la crisis relojera de finales de los años 70.

 

En 1984, Blancpain se instala en Le Brassus para fabricar y ensamblar sus relojes. La verticalización de la producción iniciada en los años 2000 continúa con la integración de Frédéric Piguet en 2010 y la Manufactura desarrolla su planta de producción en Le Sentier. Sus talleres de Le Brassus y de Le Sentier están habitados por el espíritu del arte relojero.