Montaje

Todos los relojes Blancpain se montan manualmente, un trabajo que se encomienda a un solo relojero en nuestros propios talleres, respetando la tradición de la artesanía relojera. 

El montaje de un reloj es un proceso que requiere que cada gesto sea perfecto. No puede haber el más mínimo error en ninguna de las etapas. Los relojeros empiezan por montar y ajustar el movimiento antes de aderezarlo con la esfera, las agujas, la caja y la pulsera.
 

 

Montaje del movimiento

Todos los movimientos se montan pieza a pieza, un trabajo que exige una precisión absoluta. Las líneas de producción automatizadas no tienen cabida en los talleres de Le Brassus. Blancpain es una de las pocas manufacturas cuyos relojeros siguen montando manualmente los movimientos de principio a fin. El montaje manual de las piezas, a veces tan delgadas como un cabello, da fe del nivel de maestría que poseen nuestros artesanos.

Antes de introducir el movimiento en la caja, es necesario lubricarlo. Todos los movimientos Blancpain poseen más de 100 puntos de engrase, que añaden al total un peso de 0,5 miligramos de lubricante.

 

 

Montaje del reloj

Después de montar el movimiento, se montan las diferentes partes del reloj: se fijan la esfera y las agujas, se ajustan las diversas funciones, se encaja el calibre y se coloca la pulsera. Cada gesto exige una atención constante y una gran minuciosidad.

 

 

 

 

Controles calidad

A lo largo del montaje, los artesanos permanecen atentos para detectar la más mínima imperfección, cuya consecuencia sería la eliminación del reloj. Una vez montados el movimiento y la caja, el taller de control de calidad realiza más pruebas para comprobar que todo funciona correctamente, tanto desde el punto de vista mecánico como estético.