Complicaciones relojeras

Cuando se trata de definir lo que es una complicación relojera las respuestas difieren bastante entre sí. Según la definición habitual, una complicación es toda aquella indicación que se añade a la de la hora, los minutos y los segundos. Sin embargo, la cuerda automática o los dispositivos utilizados para anular las diferencias de marcha en posiciones verticales, como por ejemplo el tourbillon o el carrusel, deben también considerarse complicaciones, aunque no ofrezcan una indicación propiamente dicha. En esta sección encontrará información sobre la utilidad, el funcionamiento y los retos técnicos que implican las complicaciones presentes en los relojes Blancpain.

Por primera vez en la historia de la relojería, Blancpain presenta un reloj de pulsera que reúne a estos dos reguladores.
Son raras las marcas relojeras que tienen la capacidad de proponer modelos de gran complejidad y más raras aún aquellas que conciben dichos movimientos por sí mismas.
Esta complicación, una de las más útiles, es el compañero ideal para los trotamundos. Escondida dentro de un reloj de pulsera muy práctico, cobra vida a la hora deseada para despertar al viajero.
Esta complicación, una de las más útiles, tiene en cuenta las diferencias de duración de cada mes. Es capaz de reconocer un mes de 30 días sin intervención manual.
En 2012, Blancpain presenta el primer reloj de pulsera de la historia con un calendario chino tradicional.
Esta complicación práctica indica la fecha, el día de la semana y el mes. El rostro cambiante de la Luna, reproducido en la esfera, añade un toque poético.
El reloj con calendario perpetuo conserva en la memoria el tiempo que está por venir. Indica la fecha correcta sin intervención manual durante un siglo entero.
Esta complicación, perfectamente adaptada a las exigencias de la vida moderna, es muy útil porque indica la semana del año.
El carrusel, pensado para compensar los efectos de la gravedad en la precisión de los relojes, es una complicación rara y fascinante. Blancpain lo ha rescatado e integrado por primera vez en un reloj de pulsera.
Esta gran complicación asocia, por primera vez en la historia de la relojería, un carrusel volante de un minuto con una repetición de minutos dotada de un timbre catedral.
Un reloj con cronógrafo permite medir intervalos de tiempo, por ejemplo en una competición deportiva.
El cronógrafo ratrapante, que permite medir intervalos de tiempo sucesivos, ahorra tener que hacer numerosas operaciones repetitivas.
Este reloj, ideal para comparar el rendimiento de dos adversarios en una carrera, es capaz de medir simultáneamente dos intervalos de tiempo.
Esta complicación, una de las más útiles, es el compañero ideal para los trotamundos. Escondida dentro de un reloj de pulsera muy práctico, cobra vida a la hora deseada para despertar al viajero.
Una creación de la relojería tradicional adaptada a las condiciones de una vida en movimiento. Esta complicación, pensada para grandes viajeros, es capaz de indicar dos husos horarios en una misma esfera.
De todas las complicaciones históricas del arte relojero, la ecuación activa del tiempo es sin duda la más legendaria y valiosa.
La reproducción de los ciclos lunares en la esfera de los relojes de fecha completa de Blancpain evoca los vínculos ancestrales entre la relojería y la astronomía.
Esta complicación, elegante a la par que útil, indica el día del mes con cifras grandes a través de dos ventanillas
Fruto de más de diez años de trabajo de los equipos de I+D de Blancpain, la Manufactura presenta una solución inédita que permite indicar la reserva de marcha sobre una esfera ubicada directamente sobre la masa oscilante, a la cual está vinculada.
El X Fathoms rememora las características de su emblemático ancestro, lanzado en 1953, y las asocia a un indicador de profundidad mecánico para ofrecer una combinación de funciones y prestaciones inéditas en el mundo de los relojes mecánicos de submarinismo.
Esta complicación permite ajustar la segunda hora del reloj en saltos precisos de 30 minutos para viajar sin preocupación alguna a países con diferencias horarias no de horas enteras, sino de medias horas.
Gracias a un mecanismo complejo, esta obra maestra del arte relojero permite oír la hora, en vez de verla.
La complicación que compensa los efectos de la gravedad para aumentar la precisión de los relojes. Una abertura practicada en la esfera permite admirar este mecanismo en rotación.
La unión del tourbillon con el carácter eminentemente práctico del calendario perpetuo: una combinación de complicaciones muy “natural”.
El reloj ultraplano de Blancpain, alianza de refinamiento técnico y pureza estética, se distingue por su elegancia y por las proezas técnicas necesarias para realizarlo.