La colección Villeret se enriquece con un nuevo calendario perpetuo

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La capacidad de Blancpain de desarrollar y producir sus propios movimientos le confiere una total libertad de creación. Gracias a este inagotable saber hacer y a su tradición de innovación, la Manufactura de Le Brassus ha dado vida a un nuevo calibre, dotado de un calendario perpetuo, una gran fase de la Luna, un segundero pequeño y una reserva de marcha de 8 días.

El nuevo calibre automático 5939A está compuesto por 379 piezas, dispuestas minuciosamente en un reducido espacio de 7,25 milímetros de grosor y 32 milímetros de diámetro. Este movimiento toma en cuenta los meses de distinta duración y los años bisiestos, característicos del complejo calendario gregoriano, y no necesitará ningún tipo de ajuste hasta el año 2100, año que excepcionalmente no será bisiesto. También ofrece un segundero pequeño y una gran fase de la Luna a las 6 h. Gracias a un sistema de seguridad concebido en la misma Manufactura, el propietario de este reloj podrá manipular las indicaciones del día, la fecha, el mes y las fases de la Luna en cualquier momento del día sin correr el riesgo de dañar el movimiento.

La caja de 42 milímetros de diámetro está equipada con correctores bajo asas patentados por Blancpain. Estos cuatro correctores invisibles permiten apreciar las líneas puras de la caja, provista del bisel double pomme. Discretos y prácticos a la vez, ellos permiten ajustar con facilidad los calendarios y las fases de la Luna sin necesitar una herramienta específica. El amplio fondo de cristal de zafiro en el dorso del reloj desvela los acabados esmerados del movimiento y su masa oscilante, ornamentada con una decoración nido de abeja.

En absoluto respeto por los códigos estéticos de la marca, la esfera blanca es de esmalte Gran Fuego, una técnica de decoración delicada que necesita ser horneada varias veces a muy altas temperaturas. Para ofrecer mayor legibilidad y claridad, la esfera presenta unos amplios índices transferidos e indicaciones del día y del mes por agujas de acero azulado, así como una gran luna.

Como todo guardatiempos de excepción, este modelo de estética clásica se viste con metales preciosos. Disponible en oro rojo de 18 quilates con pulsera de piel de aligátor color chocolate o con un brazalete mil eslabones, también cuenta con una versión limitada y numerada hecha en platino. Este nuevo calendario perpetuo se presenta en un estuche equipado con un sistema rotativo automático, que permite armar el reloj cuando su propietario no lo lleva. Esta caja audaz de madera maciza se transforma en humidor para puros cuando se le retira el revestimiento interior.