El nuevo tourbillon Blancpain ve en grande

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Renovarse y elevar los límites de la relojería mejorando sin cesar las complicaciones: estos son los valores más preciados por Blancpain. Dos siglos después de la invención del tourbillon y 25 años después de la creación del calibre 23, el primer tourbillon volante para reloj de pulsera y el más plano del mundo, Blancpain reinterpreta y perfecciona esta complicación, que aspira a huir de los efectos de la gravedad terrestre y aún hoy encarna una de las piezas maestras de la relojería tradicional.

Puesto a punto en los talleres relojeros de la Manufactura, como todos los otros movimientos Blancpain, el nuevo calibre 242 supera una nueva etapa y mejora el récord obtenido en 1998 por el calibre 25, primer tourbillon automático del mundo con 8 días de reserva de marcha. Este nuevo tourbillon de carga automática dispone de una reserva de marcha excepcional de 12 días con un solo barrilete. Con sus 243 componentes reunidos en un grosor de 6,10 milímetros y 30,60 milímetros de diámetro, este nuevo movimiento está dotado de una espiral de silicio y un áncora innovadora cuyas asas de horquilla son de silicio para atenuar los efectos de los campos magnéticos.

Para este nuevo modelo, Blancpain ha puesto su saber hacer técnico al servicio de la estética. Cada detalle del movimiento ha sido ideado para enaltecer la decoración, visible a través del cristal de zafiro. Así, el sistema de carga automática y la reserva de marcha han sido integrados para crear un movimiento plano. Además, la masa oscilante está totalmente calada y se han suprimido las aceras para ofrecer una mayor superficie a la decoración. Con acabados esmerados hasta en los más mínimos detalles, los puentes y el disco de la reserva de marcha están íntegramente guillochés a mano, respetando un conocimiento especializado ancestral que requiere una ejecución meticulosa y precisa. El rochete presenta una forma distintiva y luce un motivo especial tipo llanta.

Por el lado de la esfera, la jaula del tourbillon, excéntrica a las 12 horas, ha sido ampliada para ofrecer una visión perfecta del nuevo diseño de volante y de la rueda de escape. Cabe señalar una particularidad del tourbillon volante: la jaula está desprovista de puente superior para admirar plenamente este complejo mecanismo. Este dispositivo efectúa una rotación por minuto con lo cual compensa los efectos de la atracción terrestre. La esfera, característica de la colección Villeret, luce agujas caladas tipo hoja de salvia, y los números romanos transferidos están finamente realizados en esmalte Gran Fuego.

Con su característica caja double pomme de 42 milímetros, este guardatiempos está disponible en platino en una edición limitada y numerada. También cuenta con una versión en oro rojo de 18 quilates provista de una pulsera de piel de aligátor color chocolate forrada de piel de becerro alzavel y con una hebilla desplegable de tres hojas.