El carrusel y las fases de la luna reunidos por primera vez

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Blancpain presenta en avant-première un movimiento que reúne las dos complicaciones emblemáticas de la marca, el carrusel y las fases de la luna. Este nuevo modelo de la colección Villeret expresa una vez más la tradición de innovación que anima a la Manufactura.

El nuevo movimiento Blancpain 225L asocia por primera vez un carrusel, las fases de la luna y un calendario. Complicación olvidada durante más de un siglo, el carrusel logró recuperar sus cartas de nobleza en el 2008 gracias a Blancpain, con la creación del primer carrusel volante un minuto. Al igual que el tourbillon, el objetivo del carrusel también consiste en reducir los nefastos efectos de la gravedad terrestre sobre la marcha del movimiento. La diferencia esencial entre estos dos dispositivos reside en su construcción. En efecto, el carrusel está vinculado al barrilete mediante dos trenes de ruedas, a diferencia del tourbillon, que solo tiene uno. El primero conduce la energía necesaria para el funcionamiento del escape y el segundo controla la velocidad de rotación de la jaula. Asimismo, las fases de la luna, son una complicación que había prácticamente desaparecido, hasta que Blancpain la reintrodujo a principios de la década del ochenta. Compuesto por 281 piezas de las cuales 61 forman parte de la jaula del carrusel, este nuevo calibre de manufactura íntegramente protegido se beneficia de la tecnología con espiral de silicio y dispone de 5 días de reserva de marcha.

Este nuevo reloj luce todos los códigos de identidad de la colección Villeret. La caja tipo double pomme alberga una esfera abombada en esmalte Gran Fuego. Una aguja serpentina de acero azulado indica el calendario, mientras que las agujas tipo hoja de salvia caladas puntúan las horas y los minutos gracias a los números romanos pintados en esmalte. La esfera blanca revela a las 12 horas la jaula del carrusel, al tiempo que permite entrever la complejidad del mecanismo. Las fases de la luna están situadas a la altura de las 6 h.

Por el lado del fondo, la caja de 42 milímetros de diámetro disimula bajo sus asas dos correctores para ajustar las indicaciones del calendario y de las fases de la luna. Esta innovación patentada por Blancpain brinda una óptima manipulación que no requiere el uso de una herramienta especial. Además, permite conservar la pureza de las líneas de la caja. La misma inquietud del detalle se puede apreciar en los acabados del calibre, visibles a través del fondo de cristal de zafiro decorado con Côtes de Genève, así como con la masa oscilante calada y estriada, cuyo diseño recuerda la jaula del carrusel. Para completar la estética sobria y elegante de esta pieza, el nuevo Carroussel Phases de Lune de Blancpain de oro rojo de 18 quilates se presenta con una pulsera de piel de aligátor color chocolate, mientras que la versión de platino luce una pulsera negra, también del mismo material.